¡Ole, para Jiovanka!

Mujer con guitarraLa pintora dominicana Jiovanka Martínez cierra el año con una serie de 23 obras dedicadas al baile español, su título: Matices Flamencos.

La ambiciosa idea de llevar el movimiento al lienzo ha sido pasión de muchos pintores quienes se vincularon a los grandes escenarios en busca de una experiencia visual que les permitiese penetrar en el secreto visual de la cinética. Para ello se hacía necesario detener el movimiento, pero de manera que no se perdiese la impresión del mismo. El mundo del arte –ver Degás- ha dado testimonio de tal genialidad.

Con el desarrollo de la fotografía y la aparición del cine se ha suavizado en algo la complejidad del proceso. Sin embargo, muy pocos artistas han continuado esta obsesión. Tal vez porque la pintura ha encontrado pródigos derroteros entre el concepto y la imaginación que desestiman la mera intención tecnicista. El movimiento corporal se pinta, casi por encargo, y suele aparecer como un placer o gusto del artista a manera personal. Pintar la danza, transportar el movimiento del bailarín al lienzo no llega a ser una tendencia. De ahí que me llamase la atención ese ejercicio en alguien que se prueba en la primera serie.

Jiovanka Martínez ha salido al ruedo nada menos que con una muestra de baile flamenco. Y toma como modelo principal a la bailaora española Carola, a quien vio desenvolverse junto a un grupo de bailarines en el tablao del restaurante Murano.

Jiovanka no ha pintado sobre un modelo vivo, usa la técnica de la fotografía como modelo, de modo que se afinca en el retrato sin ceñirse a un realismo total. Más bien se mueve entre el impresionismo –véase uso de colores primarios y movimiento de la luz- y el expresionismo; y combina, al modo de los viejos, los estilos clásico y romántico, haciendo énfasis en la emoción.

De sus trabajos emana una viva energía que imagino provenga, no esencialmente del color, sino del abundante uso de las diagonales. Del color nos viene la invasión emotiva, un brillo que no llega cegar porque la mano diestra lo conduce como un jinete a su caballo. Y ya sea el rojo, el verde o el azul la obra se arrebuja de pasión.

Llama también la atención el tratamiento a los detalles: pies del bailaor, pies de la bailaora, posición de las manos, gestualidad del rostro. La expresión total del personaje en el cuadro, cinematográficamente fragmentado. Y la expresividad que les otorga el uso de la luz, sobretodo el juego del claro oscuro realizado de forma vigorosa y desenvuelta.

La serie de 23 obras se expuso en la Sala Cultural Quinta Dominica en la Zona Colonial bajo el título de Matices Flamencos. Y lástima no haberla visto porque pienso que el arte dominicano se ha enaltecido en estos días en que, sobre el tablao de la pintura contemporánea, Jiovanka Martínez ha sacado a bailar su intensidad.

 

Raysa White, Santo Domingo, R.D., diciembre 2004

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Un comentario en “¡Ole, para Jiovanka!

  1. Han citado la fuente y le han quitado la firma al comentario… y además usan el espacio comentarios para promover la exposición….No es mala idea, pero…¿cómo se llama esto? Por tratarse de una amiga la pintora, vamos a aprobarlo, porque nosotros si, no tenemos la misma calificación de quien realiza estas prácticas.

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