Hillary Clinton: el triunfo mejor perdido


Hillary Clinton inició la carrera por la Presidencia de los Estados Unidos con una frase: “Estoy en la carrera y vengo para ganar”. Y ganó. Moral y simbólicamente ella es la presidenta de los Estados Unidos, así lo prueba el voto popular. ¿Por qué no lo consiguió físicamente? Por dos razones: una técnica y otra histórica. La técnica tiene que ver con la sanción a los estados de Michigan y La Florida donde se fue de calle, como decimos los cubanos, pero le quitaron los votos; y Puerto Rico, donde arrasó, pero los votos no valen por ser un estado asociado.

La razón histórica es que Obama es negro. No es de racismo el asunto, propiamente. Se trata en esencia, de lo que el otro lee cuando lo mira. Porque el color de esa piel porta un signo de sufrimientos, siglos de abuso, crímenes sin aclarar, esclavitud, violaciones, segregación, trabajos forzados. Es, lo que por su color, la piel de Obama viene gritando –aún cuando él ni se ha enterado de ello.

Vivimos en una sociedad de valores aparenciales y la gente se equivoca con esto. Si nos detuviéramos, desprejuiciadamente, a estudiar la vida de cada uno, habría que reconocer que no se ha visto una rubia más negra que Hillary Clinton. Y de Obama no se puede decir ni viceversa, porque sus posiciones son bien ambiguas.

Pero dejando a un lado estas reflexiones, reconozco valores bien respetables en Hillary Clinton.

Pienso, por ejemplo, con respecto a Cuba, que Hillary fue sincera y prometió que en su gobierno haría todo lo posible para conseguir el cambio democrático en nuestro país, pero no se revolcó en el fango. Como no lo hizo tampoco cuando dijo que no votaría por el TLC a Colombia, sino se llegaba a un acuerdo con los sindicatos de ese país. Y en medio de su campaña hizo renunciar al jefe de la misma cuando supo que estaba relacionado con los intereses de Bush al respecto.

Obama, sin embargo, se sentó, en Miami, a comer con la Fundación Cubano Americana. ¿Qué hablaron? Sólo lo saben ellos. Pero la sonrisa de extremo a extremo no se le quita de su rostro desde ese día. ¡Tanto que queríamos a ese negro y se nos hizo pupú fuera de la taza!, dirán allá en La Habana. Lamentablemente los esquemas nos llevan a la tumba. No por ser negro se es justo, como no por ser pobre se es socialista. En este aspecto, nuestro amigo Marx patinó sobre la alfombra.

Hay un suceso, pienso, que dignifica a Hillary Clinton sobremanera: Cuando se le preguntó a Obama si estaría dispuesto a ser el Vice-presidente, en caso de ser ella la presidenta, su respuesta fue: No. Ahora se lo preguntaron a ella y su respuesta fue: “Estoy abierta a ello”. Debemos preguntarnos sin pasión alguna: ¿Quién tiene mejores cualidades: él, que no aceptaría estar bajo el mando de una mujer? ¿O ella que no tiene a menos estar debajo de un negro?

Hillary Clinton ganó. No jugándole sucio a Obama como se comentó en los medios, sino jugando al duro. ¿Y quién no sabía que era un “pura sangre” quien iba a correr en esta pista? ¿Defraudó a alguien? ¿Hizo algo malo? En una competencia todo se vale, en tanto no se envenene al contrario o se le ponga un traspiés, -pues lo primero sería homicidio y lo segundo falta-. Ella no hizo ninguna de estas dos cosas.

¿Quién perdió? El pueblo norteamericano, porque sacan del carril a quien pudiera ser una de los mejores presidentes de los Estados Unidos. Con el gran defecto, claro está, de ser mujer.

Finalmente, debemos admitir que los negros han sufrido más que las mujeres. De modo que es muy bueno que un negro sea el presidente de los Estados Unidos. Dios lo ha querido así. Es su venganza o su justicia. ¿En qué capucha el Ku Klux Klan va a meter ahora su siniestra cabeza? ¿Se levantarán de sus tumbas aquellos ricachones blancos dueños de las plantaciones y lo dejarán terminar su mandato? Habría que verlo, puesto que Obama no está solo. Votaron por él la mayoría de los negros, lógicamente, y todas aquellas personas que quieren unos Estados Unidos diferente, que son numerosísimas en Norteamérica, lo cual prueba que no sólo en Cuba se necesitan cambios. Se necesitan cambios en el mundo entero.

En tanto, Hillary Clinton ha demostrado varias cosas. Entre ellas, que el lugar que tiene se lo ha ganado; dos, que a pesar de sus depredadores, parece ser una gran persona. Y tres, que la testosterona –esa hormona tan escasa en los últimos tiempos- no es privativa de los hombres. © 2008©

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s