La felicidad es una pistola caliente


El día que lo mataron, a Lennon, sentí un extraño escalofrío. Primero me atravesó la impotencia…después el dolor envuelto en rabia.  ¿Por qué así? ¿Qué frágiles y poca cosa somos? Un estúpido, armado, rompe la vida como un cristal, y ya. Caso cerrado. Me entró un raro desencanto del cual no me he podido recuperar. Dejé de sentir vanidad, me parecía un don inútil; digo don, porque la vanidad ha hecho nacer obras maestras. Perdí ese don. En aquella época yo no sabía perdonar. Carecía de la capacidad para despojarme de las miserias de mi materia. A partir del día en que mataron a John Lennon comencé a ver la vida de un modo diferente. Nadie se daba cuenta, pero cambió la dirección de mi ambición. Quería entregarme salvajemente a lo que amaba: la creación. No me importaba por qué ni para qué. Me despertaba creando y me acostaba creando como si fuera mi último día. Hasta que enfermé, y entré en una inusual sicosis que mi amigo, el Dr Luis Marcelino, psiquiatra, descubrió. Empecé a padecer sicosis de edición. Editaba todo lo feo, lo denigrante, lo que no servía. Sólo tenía que mirar hacia un lugar fijo por unos minutos y me entraba esa desagradable sensación de ir cortándolo todo. Gracias a él hice la gestalt y me curé. Los años han pasado, sin apenas percatarme de que el tiempo no se va, se deposita, escribiendo en el papiro de la piel. En toda esta batalla o este juego, alguien ganó. Presiento que no fui yo. Y observé algo al respecto que no voy a revelar. Pero no sentí pena. Ahora perdono hasta un murciélago que se defeque en mi cabeza; y yo sé que Jesús tuvo que ver, más no del todo.  Raysa White, 8 de diciembre de 2012, SD, RD. 

En su homenaje….

john_lennon_raysa_white

La felicidad es una pistola caliente

Llovizna en Liverpool

y las aguas van borrando un poco tristes

tu anticuario personal only dogs only peoples

nadie quiere ya comprar recuerdos

desprendimientos de alguno que otro árbol

que no crecieron en su jardín.

Los que te amaron juan casi no existen

los que aún te aman cargan pequeñas piedras para hacerte un santuario

contra el amor se envalentonan los bribones.

Yo colocaré este huracán en mi gaveta

y trataré de que otros ojos no me empujen la puerta

sólo quiero mantener esa luz que brillaba hasta en tus horas de tempestad

escuchar a la Madre María susurrando sus sabias palabras

a favor de los que deben marginarse

a favor de los que marchan

por este mundo armónico

con su estrujado corazón.

Y minar con explosivos mente y cuerpo

para que nadie venga a violentarme

ni anularme el acto de sufrir

cuando lo sienta

sólo cuando lo sienta.

                             Raysa White, La Habana, 1984

portada_debe_ser_edicion_chilena

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Un comentario en “La felicidad es una pistola caliente

  1. Pingback: Reflexión: La vida es linda | La Rosa Blanca

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