Cuando me acuesto


ventana y libroCuando en la noche me acuesto, abro los brazos y me entrego. Cuando me despierto le digo: Gracias Padre por haber amanecido viva y con salud. Cada minuto de vida es el poder más grande que Dios nos otorga, pero no estamos educados para comprenderlo. Y tratamos de llevar al otro al límite, como si la maldad o la bajeza nos hiciera inmortales. (r. w.)

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