El baúl

cava dos tumbas

Los seres humanos llevamos dentro -me incluyo- un baúl de rencor. Y lo llenamos, a veces, por nimiedades. Ejemplo, alguien le esquivó el saludo, quién sabe si no se dio cuenta, pero desde ese momento queda el baúl abierto y quien negó el saludo, condenado. Y así pasan la vida -pasamos- con el baúl a cuestas. Abierto a cualquier nimiedad. Colmado de odio. Y de celos, que es peor que el odio, porque al odio lo fecundan razones. Pero los celos se engendran en el fango visceral de las bajas pasiones. (r.w.)

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Cuando me acuesto

ventana y libroCuando en la noche me acuesto, abro los brazos y me entrego. Cuando me despierto le digo: Gracias Padre por haber amanecido viva y con salud. Cada minuto de vida es el poder más grande que Dios nos otorga, pero no estamos educados para comprenderlo. Y tratamos de llevar al otro al límite, como si la maldad o la bajeza nos hiciera inmortales. (r. w.)

A pesar de nosotros

ardillaLa vida continúa a pesar de nosotros…. y es linda, a pesar de nosotros y se va a quedar, a pesar y por encima de nosotros, de nuestra terquedad, nuestro egoísmo y nuestra torpe manera de evaluarla, de razonarla y de sentirla… la vida se nos ha ido de las manos en loca carrera y ya no queda tiempo para más. (r.w.)

Tributo a Santa Teresita, 7 de setiembre 2016

Santa Teresita p“…una palabra puede destruir todo un edificio de formación espiritual construido con lágrimas y suspiros.” Historia de un alma, Santa Teresita de Jesús

Comentario:

Una palabra mal colocada en una conversación puede romper un diálogo. Si torpe pronunciamos en una discusión la palabra fatal, una buena relación puede terminarse. Las palabras dichas a destiempo pueden crear un drama ¿Qué hacer con las palabras? De un tiempo acá, antes de que se hagan públicas, las pongo a debatir o a conversar en mi mente y cuando ya se cansan las mando a dormir.No hay nada peor que una de esas palabras que se escapan, y terminan. como bala perdida, matando un amor niño o una amiga inocencia. (r.w.)

Reflexión: El dolor es un maestro

tallerDe las cosas que he aprendido y que tienen algún valor es observar las estaciones del año: el tiempo nos regala primaveras y otoños, veranos e inviernos. El tiempo es impredecible. Cuando creemos que todo está bajo control, que todo está asegurado, cae un trueno y nos desgaja. La clave es saber crecer en el dolor. Si alguna raíz queda aferrada a la tierra, por muy pequeña que sea, el árbol crecerá de nuevo.

Mi martillo y mi yunque me fueron embargados por no poder pagar una deuda. Los había puesto en venta ante lo imponderable, prefería venderlos antes que compartirlos. El compartir, a mi entender, me empobrecía. Finalmente, los perdí. Meses después logré recuperarlos, orando, pues no tengo más que a Dios. Y se me apareció un comprador que había visto el anuncio, le conté lo que me había pasado y le hice una propuesta. Aceptó y los sacamos del embargo. El los tiene en su taller y los usamos ambos. Sigo apretada financieramente, pero puedo ir sacando las facturas hasta que me equilibre. Es mejor que antes. No es lo mismo resbalar con el fango a la orilla de un pantano, que ir saliendo del lodo con la ayuda de un guardabosque.

El también le ha dado gracias a Dios por mi caída, pues si eso no ocurre, quién sabe si toda la vida hubiese sido un pobre leñador.

Raysa White

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Reflexión en el Corpus Christi

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La Fe nos otorga poder. El trazarnos un camino y confiar en Dios y en nosotros no necesita demás. Depositar la confianza en el otro es ingenuidad e ignorancia ¿Qué poder tiene el otro para cumplir?

La erupción de un volcán convierte en cenizas nuestro bienes. Un tsunami hace desaparecer ciudades enteras. ¿Qué poder tiene el ser humano? ¿Qué confianza se puede depositar en algo altamente vulnerable y, en fatal riesgo, miserable, pues cuando recibe una mínima cuota la usa para sí, para esquilmar al otro o tratar de someterlo ¿No es una mala sangre? ¿Trascendencia mañosa de la raza, edulcorada por metáforas? Los ves tomándose un buen vino con el sudor de otros y por sus rostros no cambia la temperatura.

El infeliz que te roba el fruto de tu trabajo o tus ideas no es un vivo, es una víctima también de la codicia y su necesidad de sentirte como lo que no puede ser. Cuando pasan los años y los encuentras enfermos y abandonados por todos, no le tengas lástima ni rencor. Déjalos purgar su incontinencia. Ese es el pago, porque El Infierno está primero en la Tierra.

Si, a pesar de, buscamos ser la diferencia, Él nos otorgó otro poder, el Amor, que también usamos mal cuando lo interpretamos a nuestro modo.

Y he ahí que mi vida la he apostado a la Fe. Confiar en Dios y en mi, pero primero en Dios, porque sin Dios ¡Ay, de mi! ¿Quién puedo ser?

Raysa White Más, mayo 2012, Santo Domingo.