Hay personas que detestan la mentira

 

Si supierais en lo que me he ocupado casi todo este final del año. Pensando en esos actos que conmueven al mundo. Resulta que Elton John se casó con un joven de su mismo sexo, el cineasta David Furnish. Quizá lleguen a amarse hasta que sean viejitos, quizás no. No viene al caso. Lo que vale la pena es el acto. El paso organizado de armonizar sus vidas. Si cada una persona que se amara lo hiciera de este modo la sociedad comenzaría a moverse hacia un nuevo mandala. Pero somos diversos en nuestra forma de pensar, y complicados.

 

Encima de esa causa natural acarreamos las otras. Las que nos tocan por nuestra convivencia. Esas causas vecinas. Por ejemplo, el Señor Intereses, el Señor Competencia y la Señora Intriga se entregan a la cháchara apretados en un mismo desván. El Señor Mente Estrecha y la Señora Esquema no necesariamente tienen que formar parte del trío antes mencionado, pero con su actitud lo ensanchan. A ninguno conviene cambiar un viejo orden que por senilidad, ineptitud, inutilidad -llámele como quiera- ya es un desorden. Y no dejan que se vaya acomodando cada pieza en el rompecabezas social.

 

Se ha casado Elton John. Se sabe y se hace público porque es de los famosos. Pero no es ese el asunto que me trae dando vueltas la cabeza desde hace tantos días. Al fin, ya es nota vieja, tampoco ha sido el único. Ya se cuentan por miles los gays matrimoniados.

 

Tampoco es el clamor de las Iglesias: ¡No hagáis eso! ¡Estáis tocando fondo! ¡Es un pecado! Un clamor que obedece probablemente a dogmas y recomendaciones sagradas cuyo desacato interrumpe los planes de elevado misterio. ¡Qué lo dudo! Mas supongamos que si de veras los seres humanos no somos más que un instrumento de mentes superiores para cumplir la Gran Misión, -como afirmaban los antiguos profetas o la afamada teósofa Madame Blavatsky-, el aporte de seres para dar el Gran Paso no debe llegar a ser un conflicto si dentro de un mundo organizado y desprovisto de egoísmo cada familia –reprodúzcase o no- contribuyera a la sobrevivencia general. Pero eso es lo difícil, diría que lo imposible: ¿llegar a la comunión benevolente de repartir los bienes? o ¿por qué -si no- fue Cristo Crucificado?

 

Organizar la sociedad. Cuántas neuronas se han empleado en esta hazaña. Llevarla a la Verdad es más difícil que lograr el Gran Paso y Dios lo sabe. Quién sabe si por ello se haga el despistado con el modo nauseabundo en que la gente resuelve su existencia. Ocultándonos, fingiéndonos, tapándonos la letra. Dejándola pasar. Que el mundo siga alante, y uno tapón en boca. Qué más da.

 

Pero hay personas que detestan la mentira; personas tercas, intransigentes, necias que no ceden. Por culpa de esta gente lo más probable es que se acabe el mundo. Este mundo enlodado donde tantos infelices echados por el vientre, aptos para el Gran Paso, se esconden dentro de las letrinas o en fosos infrahumanos para que no los maten los autores de sus días; y alimentan de larvas o de heces para salvar la vida. Esos benditos seres fabricados con el buen reggeton o la saga violenta de los seres normales que cumplen con los códigos del mundo natural.

 

Pero si les comento que no era nada de eso lo que me hacía pensar en estos días. Nada que ver con las Iglesias, los nuevos matrimonios, el Gran Paso, ni mucho menos con aquellas meditaciones geniales de la memorable teósofa ni de lo que debe ser, ni de lo que no sea. Nada de eso. He pensado en Bill Clinton. Que hombre tan generoso. Un tenaz fuera de serie. Grabándole el saludo a los John – Furnish, preciosa ¡Enhorabuena! a pura imagen y viva voz para que no le asome a nadie ni una duda. Qué decir de este gesto de Bill Clinton, el hombre que pagó la felación más cara del mundo. Te digo: qué injusticia. Más bien se merecía el libar de la flor de la saliva de aquella Magdalena, corazón cinco estrellas, la misma que Sabina se encontró detrás de una estación de gasolina, y si no, ve y pregúntale a Pablo Milanés.

 

Raysa White

31 de enero de 2006

Santo Domingo, República Dominicana

 

2 comentarios en “Hay personas que detestan la mentira

  1. hola veo que te gustan las mentiras osea que si tu pareja te engaña preferirias que el te lo negara toda la vida y se burlara de ti en tu propia cara en ves de ser furte y pedirle que te cuente la verdad mejor dicho un mundo lleno de mentiras es peor al que tu te imaginas por que un castillo con bases de mentira mas temprano que tarde se cae.

  2. Hola, Edwin, existe en literatura modos de expresar las ideas. Escogí para este tema la ironía. Hay verdades tan elementales que a veces no nos queda otro camino que la ironía.
    Tienes razón en lo de la sinceridad entre las personas, es decir, más específicamente, entre las parejas, pero el motivo de este trabajo va mucho más allá.
    De cualquier modo te agradezco el comentario porque leíste el trabajo y, aún malentendido, me escribiste con tu sinceridad.
    rw

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