MÁXIMO CEBALLO: A LA SAGA DEL MISTERIO

Sin información alguna, al parecer, sólo su imaginería fértil y profunda, Máximo Ceballo ha puesto sobre la tela con excelente maestría el fragmento vivencial de un guerrero a partir de escenas fundamentales que resumen como un relato el diario transcurrir de una familia judía en una época quizá anterior a la edad media. Impresionantes han sido para mí las representaciones Danza Real, Respuesta, Máquina de guerra, Complicidad, Canto desaparecido, Perro de mil batallas y la presencia inexplicable del Arcángel.  Con la peculiaridad de que la imagen no ilustra un texto, aun cuando -una tras otra- cada obra, desarrolla cierta tensión a la que interactivamente, según el tipo de espectador (lector), se le pudiera encontrar una solución o final. En los términos de la literatura diríamos que Ceballo nos ha presentado la trama de una historia antigua, pero de una historia para él desconocida o no adquirida de manera convencional, sino que parte un supuesto vacío.

 

¿De qué profunda fuente puede un autor sacar el material de sus historias si él mismo posee la convicción de que nunca tuvo contacto intelectual con ella? Pensemos en la posibilidad primera de que en algún resquicio de su mente se encuentren alojados fragmentos del Antiguo Testamento escuchado, quién sabe, si en su niñez, en sueños o –probablemente, según la tesis de algunos estudiosos- dentro del vientre materno.

 

El semiólogo francés Jacques Lacan escribió: “La primera virtud del conocimiento es la capacidad de enfrentarse a lo que no es evidente.” Admitamos esto. Aceptemos que aún sin tener referencias de una historia podemos relatarla. A ello le hemos llamado imaginación. En este caso, una imaginación excelentemente organizada y contada no sólo con el desarrollo de los elementos que construyen el tema, sino, también, con el color y la curvatura de los trazos.

 

Los colores, y los movimientos curvos con que han sido diseminados, dotan a la obra de profundo dramatismo. Los colores cálidos son ahora un vehículo para expresar lo remoto, y su mezcla describe poéticamente el momento turbulento de un conflicto. Las líneas, por ejemplo, en Respuesta, Perro de mil batallas, Canto desaparecido, Máquina de guerra, evidencian la tensión. Así ocurre en cada uno de los episodios desarrollados en los lienzos. 

 

Para Máximo Ceballo esta serie lo coloca en el lugar de su plena madurez, donde la riqueza arquetípica de su mente aflora con una desmesura muy bien llevada, similar a esos seres superdotados de los filmes de acción que al volar no se despeinan. He ahí su gracia y recompensa. Llamémosle también: placer de la experiencia estética. Sufrimiento voluptuoso al que nos somete, inevitablemente, el acto de la creación.

 

Raysa White

Santo Domingo, 2006

Un comentario en “MÁXIMO CEBALLO: A LA SAGA DEL MISTERIO

  1. k tenga muchos exitos en es rama de arte

    la gran mayoria no pasamos el exame lamentablemente no bolveremos haber a comiezo de clases ok

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