El baúl

cava dos tumbas

Los seres humanos llevamos dentro -me incluyo- un baúl de rencor. Y lo llenamos, a veces, por nimiedades. Ejemplo, alguien le esquivó el saludo, quién sabe si no se dio cuenta, pero desde ese momento queda el baúl abierto y quien negó el saludo, condenado. Y así pasan la vida -pasamos- con el baúl a cuestas. Abierto a cualquier nimiedad. Colmado de odio. Y de celos, que es peor que el odio, porque al odio lo fecundan razones. Pero los celos se engendran en el fango visceral de las bajas pasiones. (r.w.)

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